7 mar 2011

Noche de fiesta

01:00 de la madrugada.

Entramos en la discoteca. El “pum pum pum” de los altavoces nos retumba en el pecho como si nos diesen descargas de adrenalina pura. Tras “otear el horizonte” y divisar un grupito interesante de chicas decidimos acercarnos a la barra, pedir algo y colocarnos en un lugar estratégico desde el que controlemos el ambiente, mientras este se va llenando.

Tras tomarnos la primera copa decidimos acercarnos al grupo de chicas que vimos al entrar. Tras un rápido proceso de ¿Cuál te gusta a ti, a por cuál vas tú? Comenzamos a bailar cerca de ellas. Claro está que el baile se limita a un leve bamboleo del cuerpo mientras mantenemos los brazos en ángulo, como su fuéramos un auténtico Ken.

02:00

…Avanza la noche, avanza y seguimos igual, moviéndonos como zombies que huelen su presa y, al igual que en el comienzo de cualquier película de muertos vivientes, se nos acaba escapando. Ninguno sabe por qué las chicas pasan de nosotros… ¿será por la ropa? ¿Será que somos feos? ¿Será que mis amigos las espantan? ¿O seré yo? ¡Y una poya! La culpa es del armario empotrado que está hablando con ellas y que vete tú a saber cuándo diablos llegó. La cosa es que ahora tenemos un enemigo mortal. Decidimos tomar contramedidas así que le “entramos” al grupo de chicas.

-Hola guapa, me llamo Fulanito, ¿y tú?

-Hola, yo Menganita, ¿Qué tal?

-Pues ahora que hablo contigo muy bien. (¡Toma esa! ¡Me ha quedado de maravilla!)

-¿De dónde eres?

-De aquí ¿y tú? (¡Funciona! ¡Me sigue la conversación!)

-También.

Pero entonces el cubo de esteroides andante aparece de nuevo y empieza a hablar con la chica. Y no solo eso, las que hablaban con el resto de nosotros ¡también se han girado y empiezan a hablar con él! El odio ya es visceral.

04:00

Nos hemos tomado una copa más, para ahogar el odio y la frustración. Tras dar unas cuantas vueltas por la “disco”, saludar unos cuantos amigos (de esos típicos que se te aparecen de pronto y te dan la chapa como si no te hubiesen visto nunca) y hacer unas cuantas intentonas más con otros “grupitos interesantes” decidimos volver a nuestra posición inicial en la discoteca. Es entonces cuando el odio resurge. El maldito pegote de proteínas sigue con las chicas y encima el muy cabronazo está restregándose con dos de ellas a la vez. Puñetero agonías… Pero no está todo perdido, nos volvemos a acercar. Las chicas con las que hablamos nos saludan de nuevo y tras un rato de charla en el que conseguimos que se olviden del tiparraco ese, comenzamos a bailar. ¡Jódete musculitos hijo de puta, por avaricioso te quedaste sin nada!

05:00

¡Joder sí! Lo estamos pasando bien. Nos reímos… ellas se ríen… puede que acabemos “pillando cacho”, la noche es joven. Pero entonces surge otro problema, algo que ninguno esperaba. Un inmenso mamut con nombre de chica surge de la nada y comienza a hablar con nuestras chicas. Al principio lo dejamos pasar, no nos interesa. Pero entonces algo comienza a cambiar. Parece que las cosas se han torcido. Ahora es como si todas las chicas del grupo tuviesen que salir de allí cuanto antes. ¿Qué diablos acababa de pasar? Entonces es cuando lo comprendemos. Aquello no era un mamut, sino un troll de lengua viperina que se negaba a habitar su “fortaleza de la soledad” (conocida también como vacío existencial que se forma a su alrededor cuando se personifica en entornos de ocio y esparcimiento). ¡Maldita sea! Algo hay que hacer. Es entonces cuando tratamos de darle conversación a semejante mole. Quizás en el fondo tenga su corazoncito y solo necesite quien la escuche. ¡Pero no! Tras solo cinco minutos de charla descubrimos que su alma (si es que la tiene) es tan repugnante como su aspecto. Antipática, sebosa y despreciativa. Imposible retomar el contacto con nuestras ninfas sin primero pasar por su monstruo guardián. A cada intento por llegar a ellas “la cosa” nos bloqueaba el paso, impidiéndonos mantener una conversación prolongada y sorbiéndole en cerebro a lo que deberían ser sus “amigas” al son de: “vámonos, que la música es una mierda” o “no les hagáis caso a estos tíos, que son unos mierdas que solo buscan lo que ya sabéis”.

El desanimo comienza a ser palpable en nuestro grupo, no podemos con el “tumor” que ha surgido entre las chicas. No podemos sobrepasar sus defensas. Nunca cruzaremos el puente que ha tendido esa amiga. La amiga puente. Puente porque hay que cruzarla para poder llegar a nuestro deseado destino… En cuestión de minutos todo cambia, lo que parecía seguro ya no lo es. Esa maldita víbora, con su lengua serpentina, ha convencido a todo el grupo para irse a casa y ahora volvemos a estar jodidos. Tras tanto sufrimiento, tanto esfuerzo, una maldita mujer nos ha dejado sin nada. Maldita amiga puente…

06:30

Agotados, decepcionados y con 15 euros menos en el bolsillo alguien dice lo que todos piensan. “Vámonos a casa”.

Menuda PUTA MIERDA de noche, al final no hemos conseguido nada. Solo una dirección de Tuenti o Facebook que a saber si serán ciertas o no. Aunque casi mejor que no fueran ciertas, porque agregarlas y que no te acepten la petición de amistad es todavía más jodido…

En fin... qué más decir que: Puta Mierda mis queridos lectores del inframundo!

4 comentarios:

  1. jajaja, puta mierdaka tio xD
    en esos momento se debe usar el señuelo o amigo para casos de necesidad. Cogeis al "colega" en cuestion (tal vez sepas a quien me refiero) y se la encasquetas a la mole para q se la ligue y la tenga contenta.
    Tal vez no funcione pero al menos te quitas de encima al tio pesao q va siempre con vosotros xDDD

    Un abrazo tio^^

    ResponderEliminar
  2. jajajajaja se por donde vas Jonás!! pues si que es buen consejo sí! lo tendre en cuenta para la próxima.
    Un abrazo a ti amigo!

    ResponderEliminar
  3. ja, ja, ja... Buenísimo primo, buenísimo...

    ResponderEliminar
  4. que arte tienes!!!!jajajaja!!Creo que todas hemos tenido esa amiga puente que te jodeee la nocheee!!!!jajajajajaja!!!un beso primooo!!!

    ResponderEliminar